Ejercicio físico y cáncer de mama

publicado en: Actividad Física, Consejos | 0

Hoy, 19 de octubre, se celebra el Día Mundial del Cáncer de Mama. Esta enfermedad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), supone un 16 por ciento del total de cánceres femeninos y casi dos millones de mujeres son diagnosticadas cada año. Para 2025 se estima que esta cifra aumentará a 2,5 millones. Afortunadamente, actualmente más del 85 por ciento de ellas superan esta patología, un dato que da esperanza y que se está trabajando por aumentar.

Numerosos estudios científicos avalan que el ejercicio físico diario puede ser un factor importante en la prevención de este tipo de cáncer. Las mujeres activas fisicamente tienen menor riesgo de padecer cáncer de mama y, concretamente, tiene más efecto en mujeres postmenopáusicas.

El Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson (EEUU) recuerda que la mayoría de los cánceres son causados por el estilo de vida y no por la genética. Estadísticamente se establece en un 30-40 por ciento menos de probabilidades de padecer cáncer de mama siendo físicamente activa.

Ejercicio antes y después del diagnóstico

Pero el ejercicio no es solo útil en la fase previa la enfermedad, también puede ser muy importante después del diagnóstico. Hay un 30 por ciento de reducción en el riesgo de muerte por cáncer de mama de mujeres físicamente activas después de su diagnóstico frente a las que no lo son y más de un 50 por ciento por cualquier causa.

No solo mejora la salud física y mental de quienes practican ejercicio, también se reduce el riesgo de recaída. Las mujeres diagnosticadas que son sedentarias tienen un mayor riesgo de sufrir linfedema (obstrucción de los canales linfáticos del organismo) e incluso en fases avanzadas de la enfermedad es recomendable el ejercicio.

 

Las características del ejercicio aun están por determinar, aunque parece que la combinación del ejercicio de resistencia y de fuerza con cargas bajas es lo más eficaz sobre la mortalidad, morbilidad y calidad de vida de las mujeres con este tipo de cáncer.

Se han utilizado diversas características cualitativas y cuantitativas de entrenamiento (duración e intensidad) para determinar los efectos del ejercicio sobre el cáncer de mama pero, por ejemplo, en un estudio se determinó que dos meses y medio de entrenamiento aeróbico y de fuerza a intensidad moderada era eficaz a la hora de mejorar la calidad de vida y la función física de mujeres diagnosticadas.

Aunque falta mucho por investigar en este sentido para esclarecer cifras de entrenamiento, sí parece claro, que el ejercicio físico tiene muchos beneficios para mujeres con cáncer de mama (aquí lo dice la Asociación Española contra el Cáncer).

Desde Sanus Vitae, primero queremos enviar mucho ánimo a todas las mujeres que han pasado o están pasando por esta etapa difícil y también las animamos a mirar hacia delante a luchar y a apoyarse en el ejercicio como herramienta útil en su tratamiento, pero recordemos que también es muy útil en la prevención.

Jesús Alarcón
Entrenador de Sanus Vitae

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.