Los kilómetros no dieron tregua by Miss Leggings Run

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El verano llama al descanso, a dejar las zapatillas un poco de lado y de no hacerlo, ¡a no exprimirse! Un objetivo está presente, pero no excesivamente cerca ¡Tregua!

Cerraba junio tras dos meses en los que mis piernas sumaban 7 carreras y un resfriado mal curado. No acumulaba kilómetros en exceso, pero la mente decía: ¡Stop! Llegaban los meses de verano y con ellos, el descanso en intensad de entrenamientos. Un parón bienvenido, a la vez que mi cabeza miraba más allá en busca de algo. Unos meses marcados por recuerdos, 42,195 km difíciles de olvidar, de tortura pero emociones y sensaciones que nadie me va a quitar. Hace un año mi cabeza solo pensaba en una cosa, la Maratón de Valencia y esta vez sabía que ese pensamiento no iba a estar.

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‘¿No haces este año la maratón?’. Una pregunta muy presente, a la que tenía una respuesta muy clara: ‘No’. Desconexión, fuera madrugones, no a las presiones (en realidad, auto presiones). Una decisión muy recapacitada: ‘Ya hice una, la otra ya vendrá… ¡con calma!’ Pero las semanas pasaban y leía, veía, escuchaba… ¡los corredores no tenemos fin! Parecía que terminaba la temporada de carreras ¡pero empezaban las citas en los pueblos! Una foto, una crónica, una frase… ¡motivación incesante! 

Un correo: ‘¿Cuál es nuestro próximo objetivo?’ Ahí estaba al otro lado mi entrenador Rubén Gadea de Sanus Vitae, dando un toque para activar mi ‘cabecita’. El calendario aterrizaba en mi cabeza y empezaba a dar vueltas. Septiembre, octubre, noviembre… Mejor, septiembre y octubre, dejemos noviembre para los maratonianos. Ahí fue cuando mis ojos apuntaron a una fecha y mi memoria recordaba, la Media Maratón de Valencia y este año el día era este: 18 de octubre.  Entonces fue cuando respondí a ese email, ‘’Rubén, vamos a preparar la Media Maratón de Valencia’.  Y así fue. Cita anotada y objetivo claro desde el principio, mejorar mi marca personal, bajar de la 1h. 45 minutos.  Fácil decirlo.

Mis entrenamientos

Mi puesta en acción arrancaba y sigue en marcha. Han pasado dos meses en los que me he dedicado a conocerme, trabajar el corazón y ¡no marearme tanto con el pulsómetro! Prueba y error. Correr, pero sin notar una carga excesiva de kilómetros y un trabajo muy centrado en fortalecer las piernas. ¿Mis tiempos han mejorado? Sinceramente no tengo ni idea, incluso diría que muchas veces termino pensando en que mi control de las pulsaciones hace que vaya más lenta. Mi hándicap es que sigo pensando en que me cuesta exprimirme y no conozco mis límites. Sesiones de series en las que necesito ‘ese grito’, ‘ese tirón’ de alguien para ponerme a prueba y que con mis entrenos en solitario no es posible.

La cita se acerca y Rubén Gadea me asegura que voy a tener a  una ‘liebre’ como compañero de carrera. El nombre no está decido, así que quien sea ¡que tenga paciencia conmigo!

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